Una noticia que salió a la luz y está causando indignación y revuelo en redes sociales es el gasto que año con año siguen haciendo los senadores para sus “gastos administrativos de representación y viáticos”.

En el 2016 el Senado ante el aumento del gasto corriente de la burocracia, decidieron “apretarse el cinturón” y bajarse mínimamente su presupuesto en las partidas de personal administrativo, alimentación y cafetería. Algo que no fue bien recibido por las bancadas PRIistas. Tal fue el descontento a esta nueva legislación que desde el primer trimestre del 2017 ya había rebaso el presupuesto de todo el 2016 en este rubro, donde se demostró su “austeridad”.

Lo que hace que este tipo de “gastos” causen gran indignación en el pueblo es que no tienen que documentarse ni ampararse con NINGUN documento. En 3 años que se pudo recabar esta información que partió desde el 2012 al 2015 se pudo comprobar que los gastos ascendían los 3 Mil Millones de pesos. La gran mayoría (95%) de este gasto pertenecía a gastos generales que es donde entran los alimentos.

EL INFORMADOR pudo contabilizar cerca de 2,109 facturas etiquetadas bajo el concepto de alimentos y utensilios. El valor medio de cada factura bajo este concepto era de 4,086 pesos, algo que sin duda alguna ninguna persona en México fuera de la burocracia gastaría en una comida, esto nos habla del derroche de recursos económicos que están realizando sin importar la pobreza que sufrimos.

Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014 realizada por el INEGI, los hogares ubicados en el estatus más alto de calidad de vida gastan en promedio 2,058 pesos al mes en comidas fuera de la casa; por persona, el gasto por senador se excede en promedio 1,970 pesos o lo que es igual el DOBLE que una persona de la clase alta en este país. Es un lujo que no se pueden dar esas personas con dinero público, con dinero que no les pertenece y que es del pueblo, cuyo destino podría ser más provechoso que pagarles sus gastos de representación y comidas de LUJO.